Mapa mental de un proyecto
Viernes, 2 de octubre. Primera clase seria. Bueno, todo lo seria que puede ser una clase en la que hablamos de Jeff Koons y de vestirnos de cartones de leche para llevar a cabo nuestra propia performance.
Abordamos el tema de los proyectos artísticos. De qué son y de por qué son importantes. Escuchamos nombres que deberían empezar a ir sonándonos. Juan Zamora, Isabel Muñoz, AES+F... Aprendemos que el proyecto creativo no es la antesala de la exposición, sino sus mismos cimientos. "Sobre el papel todo funciona", nos dice la profesora. Y es que la planificación, la documentación y la investigación, aunque no lo parezcan y no suene todo lo poético que nos gustaría, son las bases fundamentales de la expresión artística.
Para destacar, una frase de Juan Zamora, artista cuya obra hemos conocido un poquito más en profundidad hoy, plasma en palabras la importancia del proyecto previo (y posterior) a la exposición:
"Para mí las exposiciones son el momento en el que congelas el proceso. O sea, es una parte del proceso, pero no es el final. De hecho todo va creciendo y va a otro lugar. Si expusiese ese mismo proyecto tres meses más tarde, sería otra cosa. Yo lo vivo como el compartir lo más íntimo que tengo y confrontarlo con los demás."
Entrevista completa aquí.
Subjetividades tenemos todos -o eso me gusta creer-, pero exponerlas a los demás y hacer de ellas un tema plasmable y, sobre todo, comprensible, es algo a lo que sólo muy pocos pueden aspirar. Durante uno de mis seminarios de historia del arte (con el increíble profesor Marcos Yáñez) aprendí que el expresionismo busca plasmar interioridades intersubjetivas, lo que quiere decir que aunque se exprese la tristeza que vive y siente el artista, es una tristeza que los espectadores podemos entender y, hasta cierto punto, compartir.
Melancolía, de Edvard Munch, era el ejemplo que Marcos siempre nos ponía de interioridad intersubjetiva: a pesar de expresar un sentimiento propio del artista, nosotros como espectadores somos perfectamente capaces de identificarnos con él.
En cierto modo, el proyecto artístico es algo semejante a esto: es un puente que se tiende entre aquello que se busca expresar y que vive dentro de uno mismo y el resto del mundo, pues obliga al artista a buscar el mejor medio y canal para dar a conocer a su público aquello que bulle en su interior.
Y es debido a la complejidad del concepto de "proyecto", que la profesora nos ha encargado la aparentemente sencilla tarea de elaborar un mapa mental de un proyecto artístico en quince minutos para comprobar si lo habíamos entendido. Y puedo afirmar, tras acabarlo, que sencillo no ha sido ni por asomo. Tras rebuscar unos minutos en las carpetas polvorientas de mi cabeza para dar con un tema sobre el que trabajar, me he decidido por el mundo interior, un tema que siempre me ha parecido muy interesante y que pobremente -por no usar adjetivos más categóricos- he plasmado en un mapa mental.
Para proponer algún eje central al desarrollo del tema, me he planteado cuatro preguntas: ¿Qué es el mundo interior? ¿Cómo lo expreso? ¿Por qué es importante expresarlo? ¿Qué quiero decir? A raíz de estas cuatro preguntas he dibujado pequeños "iconos" que pretenden ahondar en la pregunta y proporcionar material para ir elaborando el proyecto artístico. Como este era el primer intento (y me consta que no va a ser el último) de construir nuestro proyecto, he decidido no martirizarme demasiado con el resultado. Me quedo, entonces, con la satisfacción de haber aprendido algo nuevo.




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