Clase 1 de composición

     En la clase del 6 de diciembre, hemos empezado a ver composición.

    La composición, por definición, es la disposición de los distintos elementos que forman parte de una obra artística.

    Existen muchos tipos diferentes de composiciones.

Tipos de composiciones

  • Composiciones "positivas": nuestro cerebro detecta como positivas las composiciones que empiezan en la parte inferior izquierda del espacio y ascienden hasta la parte superior derecha.

En este cuadro de Degas, los brazos de las bailarinas ascienden de la esquina inferior izquierda a la superior derecha, dando así una sensación positiva. (Imagen del Museo Thyssen 13/12/20)

  • Composiciones "negativas": nuestro cerebro detecta como negativas las composiciones que empiezan en la parte superior izquierda del espacio y descienden hasta la parte inferior derecha.

En el cuadro de Munch, la línea que atraviesa el cuadro en sentido descendente transmite una sensación de intranquilidad (Imagen del Museo Nacional de Noruega, 13/12/20)

  • Composiciones simétricas: las composiciones simétricas nos transmiten sensación de calma, paz y armonía. Nuestro cerebro asimila lo simétrico a lo sano y agradable, pues nuestros instintos de apareamiento nos llevan a preferir los rostros simétricos por considerarlos menos defectuosos.

En este cuadro de Magritte, la simetría perfecta del hombre es rota por la manzana, creándonos una sensación de choque (Imagen de Internet 13/12/20)

  • Composiciones asimétricas: en un primer momento, el cerebro las registra como desagradables. Pero precisamente por eso, por la incongruencia de sus formas, acaban resultando más interesantes a la vista. Son aquellas que, generalmente, más impactan al espectador.

Las señoritas de Avignon, de Picasso, tiene una composición eminentemente asimétrica (Imagen de Internet 13/12/20)

  • Composiciones triangulares: se distinguen los triángulos cuyo vértice apunta hacia arriba de aquellos cuyo vértice apunta hacia abajo. Los primeros expresan espiritualidad, ascensión e ingravidez. Los segundos se relacionan con lo terrenal, con el pubis femenino, con las raíces, etc.



En la primera imagen -Caminante sobre un mar de nubes, de Caspar David Friedrich (Imagen del Kunsthalle de Hamburgo 13/12/20), la composición triangular apunta hacia arriba, transmitiendo serenidad y espiritualidad. En la segunda, Ninfas y sátiro de Bouguereau (Imagen del Instituto de Arte Clark, 13/12/20), el triángulo apunta hacia abajo, transportándonos a lo terrenal. 

  • Estéticas de repetición y acumulación: se trata de composiciones en que se repite múltiples veces uno o varios elementos con o sin variación cromática. Siempre funcionan porque resultan agradables al ojo humano. 

La repetición de elementos de tamaños similares, como en este cuadro de Miró, resulta agradable al ojo humano. (Imagen del Instituto de Arte de Chicago 13/12/20)

  • Composiciones con dominante vertical: transmiten elevación, nobleza, sensación de etéreo...

El Greco era un artista que intencionadamente alargaba las figuras de los personajes de sus cuadros para transmitir ingravidez y ascensión, como en este cuadro de San Pedro (Imagen de Pinterest)

  • Composiciones con dominante horizontal: si la composición está dominada por una línea horizontal, la obra transmitirá paz, serenidad, descanso y, en casos extremos, la muerte.

La persistencia de la memoria, de Dalí, es un cuadro que nos transmite serenidad pese a lo extraño de sus motivos precisamente gracias a la horizontalidad que domina la composición (Imagen de Pinterest)

  • Composiciones con dominante curva: cuando la composición adopta la forma de un círculo, transmite perfección y orden. Cuando son muchos círculos pequeños, el cerebro los interpreta como ojos y genera inquietud. Cuando la composición se asemeja a una elipse, nos recuerda al útero y resulta amable. Si adopta forma de espiral, transmitirá recogimiento si crece hacia dentro o expansión si lo hace hacia fuera.


En el primer cuadro, de Monet, la disposición de los girasoles forma un círculo casi perfecto, y por eso nos resulta armonioso y agradable. El cuadro de Kandinsky, por el contrario, resulta inquietante porque da la sensación de que contiene ojos que nos miran directamente. (Imágenes de Pinterest)


La primera composición, en espiral creciente, da sensación de movimiento y expansión. El segundo cuadro, de Klimt, nos resulta acogedor y agradable por su composición elíptica. (Imágenes de Pinterest)






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