Para poner en práctica todo lo que hemos aprendido acerca de las texturas, realizamos un ejercicio práctico dividido en dos partes.
Para la primera, debemos realizar un muestrario de texturas sobre un pedazo de cartón. El muestrario debía contener, por lo menos, cuatro texturas. En el mío incluí dieciséis cuadrados, cuatro de cada tipo de textura. La primera textura (empezando desde arriba) está lograda a base de cáscara de huevo mezclada con cola blanca y pintura del mismo color. La segunda está hecha a partir de aquaplast y cola. La tercera, más complicada de hacer, la logré cortando lana virgen y mezclándola con la cola. Por último, en un tono más nostálgico, incluí una textura hecha a partir de arena de playa.
Detalles del proceso de elaboración. (Fotos por Victoria French París)
Pinté la base de un color rosa muy claro, tirando a beige. Para los cuadrados, vertí las mezclas sobre cuadrados delimitados con cinta de pintor y las esparcí con una espátula. Luego, pinté fragmentos de las muestras de diversos colores, para dar una idea de cómo queda cada textura cubierta con color.
Trabajo sin pintar (izquierda) y pintado (derecha) (Fotos por Victoria French París)
La segunda parte del ejercicio fue definitivamente más compleja. Nuestro objetivo era crear una instalación utilizando, por lo menos, cinco tipos de frottage distintos.
Para mi instalación, que decidí llamar "Tocador", creé frottage usando elementos que encontré en mi baño: mi jabón de manos, mi cepillo y pasta de dientes, mi perfume, mi peine, la crema de cara y la de cuerpo, tijeras, pinzas y un aceite corporal.
El objetivo de la instalación era que los objetos cotidianos de aseo diario quedasen relegados a un segundo plano, atrapados en el blanco y negro y las dos dimensiones. Mientras tanto, expuse alrededor del lavabo distintos artículos de maquillaje coloridos y vistosos, y los dispuse de tal manera que pareciera que habían sido usados de manera caótica.
Para rematar, escribí en el espejo con una barra de labios las palabras "ponte guapa".
Con todo este despliegue, lo que pretendía era hacer reflexionar al espectador acerca de cómo muchas las mujeres invertimos mucho tiempo y dinero en nuestra imagen, intentando adaptarnos a la imagen que se espera de nosotras y olvidando que lo primordial es, simplemente, cuidar nuestra higiene personal. Estar constantemente pendiente de nuestros defectos y cómo arreglarlos puede dañar mucho nuestra autoestima, y, aunque es cierto que el maquillaje nos hace sentir más guapas, al final crea tan dependencia que no somos capaz de vernos guapas sin él.
Vista superior de la instalación (Foto por Victoria French París)
Detalles de algunos de los frottage (Foto de Victoria French París)
Detalles de los otros elementos de la instalación (Fotos de Victoria French París)
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