La luz

     En la clase de hoy aprendemos sobre la luz, que no puede entenderse sin la sombra.

    La luz tiene un significado y una función esenciales para todos los seres vivos: sin ella no podríamos vivir. Pero entre los artistas visuales, tiene además un significado especial: sin luz no podemos ver, y la luz puede cambiar por completo el sentido, aspecto y significado simbólico de nuestra obra.

    A lo largo de la historia siempre se ha relacionado la luz con lo espiritual, lo divino, la vida, la sabiduría, etc. Y las tinieblas, por el contrario, con la ignorancia, lo siniestro, el mundo terrenal o incluso el inframundo.

    Por ello, un gran punto de inflexión en la historia de la humanidad se dio cuando se dominó -que no descubrió- el fuego. Esta fue la victoria definitiva del hombre frente a las tinieblas. Luego, la llegada de la luz eléctrica casi superó este descubrimiento, abriendo paso a las sociedades modernas.

    Aspectos técnicos de la luz

    La luz puede dividirse en natural y artificial.
    
    La luz natural es la que no produce el ser humano. Existe, obviamente, la luz del sol, pero también tenemos la luz de la luna y el fuego. Esta luz es muy mutable, no sólo según la hora del día sino también según la época del año en que nos encontremos. No es igual una luz vespertina de verano que la luz matinal del invierno.

    La luz artificial es aquella que el ser humano produce y es capaz de controlar. Además, este tipo de iluminación puede ser continua (focos) o discontinua (flashes y linternas). 

    Según su temperatura, clasificamos la luz en cálida o fría. Según su dirección respecto del sujeto u objeto representados, la clasificamos en frontal, lateral, trasera, superior e inferior.

    La sombra, por otra parte, es aquél lugar donde no alcanza la luz. Es igual de importante que esta, pues sin sombras no somos capaces de diferenciar las figuras de su fondo, ni de distinguir los objetos entre sí. Las sombras, dependiendo de su forma e intensidad, nos dan nociones de profundidad y volumen y también nos pueden indicar en qué momento del día y del año nos encontramos.

    Las sombras son uno de los elementos clave que diferencian el arte oriental del occidental, puesto que el primero no suele -o solía- dibujarlas, mientras que el segundo se recrea en ellas.
  • Libro recomendado: Elogio de la sombra, de Junichiro Tanizaki

Una obra del artista Kitagawa Utamaro (Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, 19/12/20) y otra del pintor neerlandés Rembrandt (Museo del Prado, 19/12/20) 

    En la cultura popular, los personajes que se representan sin sombra son aquellos que no poseen existencia terrenal o bien porque están muertos (como los vampiros) o bien porque no pertenecen a este mundo (como, por ejemplo, Peter Pan)

    Por último, las penumbras, que no son ni luz de sombra, se relacionan siempre con un mundo de fantasía. Lo real y lo irreal, el límite entre el bien y el mal, lo cierto y lo falso, el umbral de grises entre el blanco y el negro... esta es la simbología de las penumbras.

Artistas que destacan por su tratamiento de la luz

    Además de los ya mencionados Velázquez y Vermeer, tenemos a artistas más actuales como Eugenio Recuenco. Sus fotografías, que buscan imitar la luz y la atmósfera de las pinturas de Vermeer, tratan motivos levemente inquietantes y de profundo significado.


    La integridad de los pintores impresionistas destacaron por su maestría e interés a la hora de captar la luz en sus cuadros. 

Claude Monet, Londres, el Parlamento. Boquete de sol en la niebla (Museo de Orsay, 19/12/20)

    El artista contemporáneo Rafel Lozano-Hemmer construye instalaciones interactivas en que el público y la luz son los protagonistas, encontrando formas, modificando los puntos de vista y experimentando con sus cuerpos. 


    Fabrizio Corneli es un artista que trabaja con trozos y estructuras de papel sobre las que proyecta luz para crear diferentes formas.


    Dan Flavin trabajaba con neones para crear instalaciones absorbentes y representativas de la sociedad actual.


    Román Vitali también trabaja con neones, para crear formas más figurativas y coloridas.


    El japonés Makoto Tojiki va más allá y crea esculturas hechas a base de luz.


    Por último, en el cuadro San Hugo en el refectorio de los Cartujos, del autor barroco Francisco de Zurbarán, vemos un aparente sinsentido en la iluminación. ¿Cómo puede ser que la sombra a los pies de San Hugo vaya hacia la derecha si es precisamente por allí por donde entra la luz?

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